P O B L A C I O N, C L I M A S Y E C O N O M I A
GRUPOS HUMANOS
Europa es un continente poblado desde antiguo e intensamente transformado. Tienen una economía capitalista desarrollada, lo que le permite beneficiarse de unas densidades de población altas y ser un país rico. Pero la población está desigualmente repartida. Nos podemos encontrar con algunas de las densidades de población más altas del mundo y auténticos vacíos demográficos. En Europa central se superan los 100 h/km2, e incluso los 300 h/km2; los países próximos están entre 50 h/km2 y los 100 h/km2; y en los nórdicos no superan los 25 h/km2, también desigualmente repartidos ya que en el norte no se superan los 2 h/km2. Se calcula que Europa tienen, en 1991, aproximadamente 800.000.000 de habitantes, de los cuales poco más de 400.000.000 pertenecen a la Unión Europea.
A comienzos del siglo XIX éramos unos 183.000.000, y a inicios del siglo XX 400.000.000, en los años 30 llegamos a los 500.000.000, y en los años 80 llegamos a ser 800.000.000. Lo que quiere decir que el aumento de población ha sido grande y relativamente rápido. Sin embargo, en la actualidad no lo es. En este período Europa ha iniciado, desarrollado y concluido la transición demográfica.
En la Unión Europea todos los países han concluido la transición demográfica Según uno de los tipos clásicos: nórdico, centro-occidental y meridional-oriental. La mortalidad infantil es muy baja, en torno al 7‰. La fecundidad también, en torno a 1,6 hijos por mujer. Esto supone un índice de envejecimiento muy rápido, ya que la transición demográfica está recién terminada y aún viven las últimas generaciones amplias. En Europa se ha pasado de las políticas pronatalistas de principio de siglo y posguerra, a las antinatalistas de los últimos tiempos. Aunque en los años 90 se vuelve tímidamente a las políticas pronatalistas, ante la alarma social que produce la falta futura de fuerza de trabajo. La población europea es una población envejecida, con más del 40% de la población por encima de los 65 años. Pero esto es coyuntural, ya que aún están vivas muchas generaciones nacidas con la transición demográfica.
La mortalidad ordinaria es baja hasta los 70 años. La última mortandad catastrófica por motivo de subsistencia fue la crisis de la patata en la Irlanda, a mediados del XIX y el hambre en los años 20 tras la revolución bolchevique en Rusia. Pero también hay que contar como mortalidad catastrófica las dos guerras mundiales. Hoy en día, en toda la Unión Europea se superan los 73 años de esperanza de vida, aunque cabe esperar que la cifra baje a medida que desaparezcan las últimas generaciones grandes de la transición demográfica.
La emigración ha sido una de las características destacables de la población Europea. Cuando la población comenzó a crecer por encima del desarrollo económico, una salida a la falta de oportunidades fue la emigración a las colonias y a los países nuevos, América y Australia. Millones de europeos emigraron en aquella época. También fue una constante la emigración del campo a la ciudad en busca de mejores oportunidades de ganarse la vida. El campo se despobló. La nueva industria necesitaba la fuerza de trabajo concentrada y desvinculada del campo. El tercer ciclo migratorio se produjo tras la segunda guerra mundial. De los países en los que sobraba fuerza de trabajo, países del sur, como España, salieron millones de emigrantes para la Europa central, que había estado en guerra.
Es una sociedad muy urbanizada, más del 80% de la población vive en núcleos urbanos, y en algunos países del centro de Europa superan el 90%. La cultura urbana está muy arraigada en la mentalidad europea. Se encuentran ciudades desde el tiempo de los griegos y romanos. La ciudad grecorromana fue el modelo de la ciudad actual. Durante la época medieval las urbes decayeron, aunque se mantuvo en las ciudades islámicas de la península ibérica. Las ciudades cristianas medievales se crearon en torno a un mercado y a los privilegios que le concedía el fuero. Pero el modelo urbano volvió a resurgir con la Edad moderna. Las poblaciones se remodelan durante el Renacimiento y se hacen proyectos de ciudades nuevas, aunque no se construyen nuevos núcleos hasta el Barroco, época en la que también se embellecen con arreglo a los nuevos cánones: grandes vistas y rincones singulares.
Pero la actual es la ciudad contemporánea, en la que se hacen reformas fundamentales: calles nuevas, anchas y arboladas alcantarillas, alumbrado y diversas medidas higienistas. Además, se diseñan las ciudades con criterios policiales y de organización política y administrativa. También es la época en la que se adapta a los nuevos medios de transporte, como el ferrocarril. En los años 20 surge un nuevo modelo de ciudad: se abren las calles para los coches, se jerarquiza la red viaria; se crean las infraestructuras que llevarán el agua y la electricidad a las casas, se recogen las basuras, etc., y aparece un nuevo tipo de edificio que condicionará el paisaje urbano; el rascacielos y los edificios de varios pisos. Los edificios de varios pisos permitirán el uso de los bajos para mercado y el resto del edificio para vivienda. La revolución industrial necesita un mercado centralizado, y la concentración de la fuerza de trabajo, con dedicación exclusiva, de ahí que la población se reúna en las ciudades y se desvincule del campo.
Todo esto lleva a la creación del centro urbano, dedicado a los negocios; y a la segregación social por barrios, en función del nivel de rentas. Las ciudades se especializan y aparecen barrios con funciones determinadas: negocios, residencia, ocio, turismo, etc.
Desde comienzos de siglo es están ejecutando estos planes, primero el de gran vía, luego el ensanche, dirigidos a crear el centro urbano, y tras él los distintos barrios. A todo este fenómeno no es ajena la especulación, por lo que los planes se han tenido que modificar con frecuencia dando al plano un aspecto regular donde debe ser regular. Son de destacar las parcelaciones ilegales de los barrios del extrarradio para albergar obreros. Cada una de estas parcelas tiene un plano regular, pero no con la misma orientación que la vecina, lo que da un aspecto muy irregular al plano urbano. Otro fenómeno de albergue obrero es el patio de vecinos en el centro de las ciudades y en el casco antiguo. Con el tiempo la burguesía fue trasladándose al ensanche, y el casco antiguo se fue degradando socialmente, hasta que, recientemente, el interés por conservar el pasado y la nueva función del casco antiguo, como lugar de ocio y turismo, lo ha revitalizado, para lo que está siendo necesario expulsar de allí a las clases marginadas. Recientemente, en todas las ciudades se observan fenómenos de rururbanización, que en las ciudades más grandes alcanzan la isócrona de los 30 minutos, he incluso más. Aparecen, así, viviendas unifamiliares en el entorno rural, habitadas por gente que viven de la ciudad, conviviendo con gente que vive en y del campo
Desde la Edad Moderna, Europa ha ejercido un dominio económico, político y cultural sobre el resto del mundo. Fundamentalmente tras el descubrimiento de América en 1492. Esto implicó un desplazamiento del eje económico y comercial del Mediterráneo al Atlántico; en el siglo XVII, básicamente. Se desarrolla el capitalismo comercial y el Estado absoluto, que tratarán de controlar el mercado colonial. Pero el control no es completo y surge la piratería. Este monopolio lo ejercen, fundamentalmente, España y Portugal; sin embargo, en 1778 este sistema se cae, tras el Decreto de liberación del comercio con las provincias de ultramar: al
permitir a Inglaterra, Francia y Holanda comerciar con las Indias. El comercio nacional estaba protegido.
Pero la revolución industrial cambiará las cosas. A mediados del siglo XVIII, en Inglaterra, comienzan a utilizarse máquinas para la producción de bienes: surge el capitalismo industrial, y bajan los precios unitarios de los productos, que tienen una calidad asimilable. Inglaterra será el principal foco de producción del mundo; al que pronto le seguirán Flandes y los Países Bajos, Alemania y Francia. Se crea el proletariado industrial y se comienza la transición demográfica en los países industrializados. Pero este modelo económico cada vez necesita mayores mercados y más fuentes de abastecimiento de materias primas. A comienzos del siglo XIX se alcanza el primer equilibrio económico europeo: Inglaterra, Países Bajos y Francia, en la región noroeste, proporcionan productos manufacturados; el este de Europa y la llanura central europea cereales; y el sur de Europa, España, Portugal, Italia y Grecia, productos de lujo, frutas y verduras.
Durante este período se desarrolla extraordinariamente la burguesía, que intenta alcanzar el poder político, porque que el económico ya lo tiene. Con la Revolución francesa aparece el Estado liberal que se consolida definitivamente tras las revoluciones liberales de 1848 y 1868. Este Estado tiene una concepción diferente de las relaciones económicas, tanto nacionales como internacionales. Pretende terminar con el proteccionismo, liberalizar el comercio, poner la propiedad de la tierra en el mercado (con la desamortización), disminuir y ordenar los impuestos y el gasto público, proteger la industria y abastecerse de todos los productos necesarios. Para ello suprimirán las aduanas interiores y creará diversas leyes que regularán el comercio, la industria, etc.; y promulgarán diversos códigos, que tienen vigencia en todo el territorio nacional. Se trata de la creación, por parte de la burguesía, de un Estado liberal y si es posible republicano.
Pero la economía entra en crisis a finales del siglo XIX (la gran depresión). La expansión de la economía y del modelo industrial por toda Europa deja pequeños tanto el mercado como las fuentes de materias primas, por lo que se hace necesario buscar otros países de abastecimiento y mercado; aparece, así, el colonialismo europeo, gracias al cual Europa difunde por todo el mundo su modelo de capitalismo industrial y su cultura. Claro que, en esta expansión, los mismos países europeos chocarán en sus intereses. Las tensiones irán aumentando hasta la primera guerra mundial.
El desarrollo del capitalismo industrial y del proletariado favorece el surgimiento del socialismo y la lucha de clases, que tendrá su apogeo en la Revolución rusa y la creación de la URSS.
A comienzos del siglo XX se alcanza un segundo equilibrio europeo. La industria se ha difundido por Alemania y los países nórdicos, en el resto de Europa es marginal. El este deja de ser el gran productor de cereales y pasa este papel al sur, que mantiene la hegemonía de los productos hortícola.
Pero este es un equilibrio precario. La burguesía tiene una época de bonanza, mientras que el proletariado padece condiciones muy duras. En muchos países europeos se instalan dictaduras. Al final, las tensiones sociales y la crisis económica de 1929 provocarán la segunda guerra mundial.
El tercer equilibrio europeo aparece tras la guerra, con la creación del bloque socialista y la guerra fría. Hay un corte total de vínculos económicos y aparecen dos modelos antagónicos que evolucionan paralelamente y a distintos ritmos. En la Europa capitalista surgen dos ámbitos: uno industrial al norte, y otro agrícola al sur.
Durante los años 60 la industria se difunde definitivamente por toda Europa, haciendo disminuir las diferencias. Desde los años 50 se intenta crear un ámbito económico común, libre de trabas políticas. Pero este es un proceso complejo y
lento, por lo que se comienza por establecer ese mercado para algunos productos, tratando de crear regiones especializadas. En 1951 se firma el Tratado de la CECA, y en 1957 el Tratado de Roma. Lo firman los países del norte, seis, los industriales.
Lo fundamental es la desaparición de los aranceles y la adopción de una política económica común. En los años 80 entran en la Comunidad Económica Europea los países del sur, que aportan fundamentalmente su potencial agrícola. Aunque crean el problema de los excedentes, ya que, con la revolución verde, Europa es autosuficiente en productos agrícolas. En 1995 entraron los países nórdicos, también industriales, pero con toda una tradición de compensación de las desigualdades.
CAMBIOS EN EL MEDIO GEOGRAFICO POR LA ACCION HUMANA
Se calcula que Europa tiene en 1991 aproximadamente 800.000.000 de habitantes, de los cuales poco más de 400.000.000 pertenecen a la Unión Europea.[2] Es una de las regiones más importantes desde el punto de vista geográfico con un 12 % de los 6000 millones de habitantes del planeta. Sin embargo se caracteriza por una demografía que pierde peso demográfico ya que su crecimiento natural es escaso (cercano al crecimiento cero) y en ocasiones incluso negativo.
Características generales
Posee un elevado grado de urbanización consolidado tras la Edad Moderna. En la actualidad entre el 75 y el 85 % de la población es urbana. Existen países con diferente graduación de la naturaleza de habitantes. En Alemania, Dinamarca y Reino Unido la urbanización urbana es más importante que en otros países europeos.
El escaso crecimiento de la población es algo muy característico de Europa, es el único ejemplo a nivel mundial de decrecimiento demográfico en muchos países.
Su débil dinamismo natural se debe a que la mortalidad supera la natalidad. Es una de las regiones con menor natalidad (11%) siendo la mortalidad superior (12%). La tasa de fecundidad es de las más bajas del mundo. (1,5% frente a 2 en América del Norte, 3,5 en América del Sur y 5,8 en África).
Otra característica es la creciente presión inmigratoria que atrae a oleadas crecientes de inmigración de diversa procedencia que constituyen el actual crecimiento de población. Esto se debe a la imagen fuerte de Europa que ejerce como imán de población de países en vías de desarrollo o subdesarrollados.
La alta esperanza de vida al nacer es de las más altas del mundo siendo de entre 75 y 80 años, en Europa oriental es menor pero siempre superando los 60 años de vida.
El envejecimiento demográfico es una consecuencia del la poca natalidad y de la alta esperanza de vida de la población europea, la población de más de 65 años supera el 16 % de la población.
Calle de Londres en 1837, época en la que se reduce la mortalidad considerablemente y trajo como consecuencia una superpoblación en Gran Bretaña.
REGIONES ECONOMICAS
Durante toda la era moderna y parte de la contemporánea los flujos migratorios de Europa se enfocaban hacia América y en menor medida a Oceanía en forma de emigrantes en busca una vida mejor, ya que en diversos países como la antigua Gran Bretaña existía una superpoblación importante que se aliviaba cuando emigraba las clases más humildes hacia estos continentes. Esto cambió entrado ya el s. XX y a la vez el saldo natural sufrió una clara inversión, de forma que Europa pasó a ser un destino que no pararía de absorber población y terminará por plantear serios problemas como el cierres de fronteras por estar sometida a fuertes presiones inmigratorias explicadas por el crecimiento demográfico tan severo de los países en desarrollo y subdesarrollados sumidos en desigualdades económicas y sociales. Desde el punto de vista evolutivo la población se estudia a partir del modelo de transición demográfico. En este sentido, los territorios europeos son los lugares donde comienzan a darse los procesos de modernización y que sirve para concretar los modelos de transición tan importantes y se ha extrapolado al resto del mundo, este modelo se caracteriza por varias causas:
A partir del s. XVIII se reduce de forma considerable la mortalidad ordinaria.
Alrededor del año 1850 comienza a tener lugar una reducción importante en las tasas de fecundidad.
Desde el primer cuarto del s. XIX tiene lugar una disminución del crecimiento natural mucho más importante que en la fase anterior y comienza a aparecer un progresivo envejecimiento en la población.
También existen diferencias regionales en tres áreas europeas. Estas diferencias se denominan modelos:
Modelo nórdico (1815-1965): muy lento, los máximos crecimientos se dan entre 1870 y 1890. El máximo exponente es Suecia aunque también se da en Noruega, Finlandia, Reino Unido, Dinamarca y Países Bajos.
Modelo occidental (1875-1965): es más tardío y más rápido; el máximo crecimiento se da en torno al año 1900. El máximo exponente es Alemania, aunque también se da en Bélgica, Suiza, Austria, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia.
Modelo meridional y oriental (1875-1960): es el más rápido; el periodo de máximo crecimiento es más extenso y tardío que en el modelo occidental, dándose en el primer cuarto del s. XX. Su máximo exponente es Italia, destacando también España, Portugal, Grecia, Bulgaria y Rumanía.[]
COMUNIDAD EUROPEA
Se estudia mediante la densidad de población que indica el número de habitantes por una cantidad de espacio. Existen contrastes entre el eje que atraviesa a Europa de Noroeste a Sureste (de Gran Bretaña a la península Itálica), con la densidad más alta. Al Oeste y Este de ésta la densidad será menor aunque la densidad es mayor en el Oeste si exceptuamos la Península Escandinava y la parte oriental de las ex-repúblicas soviéticas.
Familia polaca. En los países de Europa del este la natalidad es más acusada que en Europa occidental.
Dinámica geográfica
Estudia el grado de comportamiento de la población para su crecimiento o decrecimiento. Puede ser natural o migratoria. Para la dinámica actual de Europa se toma la tasa de natalidad y mortalidad que están en niveles muy próximos, estancados e incluso en algunas zonas en declive. Se producen al año entre 7,5 y 8 millones de muertos, pero si se le suma la migración este decrecimiento se invierte. A mayor peso demográfico mejor se cumple esta regla. Países como Rusia, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Ucrania cumplen perfectamente el hecho de que existen más muertes que nacimientos. Existen diferencias regionales que se establecen en función del análisis de las principales tasas: mortalidad y natalidad, destacando dos grandes bloques:
Los estados más notables son Albania, Islandia, Chipre y Macedonia.
La práctica mayoría, que son los menos natalistas.
Desde el punto de vista de la tasa de mortalidad también hay diferencias. Existe una gradación de oeste a este y de sur a norte. La mortalidad es menor en la orla mediterránea que se incrementa conforme se asciende, y también hacia el este. En función de los saldos migratorios existe un saldo positivo que comenzó a partir de los 80 como consecuencia de los flujos de retornados y también tienen lugar nuevas corrientes migratorias que rompen la dinámica migratoria tradicional y hasta hoy con migraciones cada vez más significativas procedentes del Magreb, África Subsahariana y Próximo Oriente, y a partir de los 90 latinoamericanos con destinos como Italia, Alemania y Francia, además de migraciones del este de Europa. Como consecuencia de estos nuevos puntos en la dinámica demográfica europea existe una estructura de la población condicionada por la bajada de la fecundidad y alargamiento de la esperanza de vida, ambos confluyen en un envejecimiento demográfico cada vez más significativo que posibilita una inversión en la estructura demográfica por edades.
La estructura por edades indica si una población es joven, madura o anciana. La estructura de la población europea es envejecida o tendente al envejecimiento aunque existe diversidad de situaciones que nos permiten reconocer hasta cinco tipos de estructura:
Población con estructura muy joven: tienen más del 25% de población joven y menos del 10% anciana. Esto se corresponde con los países del sur y este destacando Albania, Macedonia y Moldavia.
Población con estructura joven: son aquellas regiones que tienen una población joven superior a la media europea (19-20%) y una anciana inferior a la media europea (14-15%). Destacan países como Rusia, Polonia, Repúblicas Bálticas, Irlanda e Islandia.
Tendentes a la madurez: la población joven esta entre el 18 y 20%. Se reconocen dos regiones: la de los países occidentales que tienen importancia los procesos de inmigración y la de los países del centro y este de Europa que comienzan a tener lugar la reducción de tasas de fecundidad lo que traerá un envejecimiento futuro. Destacan países como Francia, Finlandia o Hungría.
Países maduros: la caída de la natalidad da lugar a un déficit de población joven. Destacan países como Alemania, Bélgica, España, Italia o Grecia.
Maduros con predomino de inmigración: tienen una población adulta y una fuerte inmigración que llega a alternar las estructuras pasadas del país. Se da en países pequeños como Andorra, San Marino o Liechtenstein
El tratado de Maastricht
El Tratado de la Unión Europea (TUE), firmado en Maastricht el 7 de febrero de 1992, entró en vigor el 1 de noviembre de 1993. Este Tratado es el resultado de elementos externos e internos. A nivel externo, el hundimiento del comunismo en Europa del Este y la perspectiva de la reunificación alemana dieron lugar al compromiso de
reforzar la posición internacional de la Comunidad. A nivel interno, los Estados miembros deseaban prolongar los progresos realizados por el Acta Única Europea a través de otras reformas. Estos elementos condujeron a la convocatoria de dos Conferencias Intergubernamentales, una para la UEM y otra para la unión política. El Consejo Europeo de Hannover de 27 y 28 de junio de 1988 confió a un grupo de expertos presidido por Jacques Delors la tarea de preparar un informe que proponía las etapas concretas que llevarían a la unión económica. El Consejo Europeo de Dublín de 28 de abril de 1990, sobre la base de un memorándum belga sobre la reactivación institucional y de una iniciativa francoalemana que instaba a los Estados miembros a estudiar la aceleración de la construcción política de Europa, decidió examinar la necesidad de modificar el Tratado CE para progresar en la vía de la integración europea. Finalmente, será en el Consejo Europeo de Roma de 14 y 15 de diciembre de 1990, donde se lanzarán las dos Conferencias Intergubernamentales. Un año después, sus trabajos dieron lugar a la Cumbre de Maastricht de 9 y 10 de diciembre de 1991.
El Tratado de la Unión Europea (TUE), conocido también como "Tratado de Maastricht" por haber sido firmado en esa localidad holandesa, constituye una piedra angular en el proceso de integración europeo, pues, al modificar y completar al Tratado de Paris de 1951 que creó la CECA, a los Tratados de Roma de 1957que instituyeron la CEE y el EURATOM, y al Acta Única Europea de 1986, por primera vez se sobrepasaba el objetivo económico inicial de la Comunidad (construir un mercado común) y se le daba una vocación de unidad política. El Tratado de Maastricht consagra oficialmente el nombre de "Unión Europea" que en adelante sustituirá al de Comunidad Europea. El término Unión se usa desde el inicio del Tratado para significar el avance en un proyecto histórico. Así, el artículo A 2e del Tratado de la Unión Europea dice lo siguiente:"El presente Tratado constituye una nueva etapa en el proceso creador de una Unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa..." El Tratado va a tener una estructura basada en "tres pilares", según la jerga jurídica de los que lo idearon y redactaron. La metáfora utilizada es la de que el TUE tiene la forma de un "templo griego", que se sustentaría en tres pilares:
· el central, es el que se ha denominado el "pilar comunitario", es decir, el recogido en los Tratados comunitarios y sus diversas reformas, con sus instituciones con competencias supranacionales. En este pilar están recogidos el mercado único, la unión económica y monetaria, la PAC, los fondos estructurales y de cohesión...
· los nuevos pilares, los laterales, estarían basados no en unos poderes supranacionales, sino en la cooperación entre los gobiernos:
Política Exterior y Seguridad Común (PESC)
· Justicia y Asuntos de Interior (JAI)
¿Cuál es la gran diferencia entre el "pilar comunitario" y los dos pilares basados en la cooperación intergubernamental? Básicamente tiene que ver con la forma en que se toman las decisiones y con las competencias de las instituciones comunitarias. En los pilares de cooperación entre gobiernos las decisiones han de tomarse por consenso y las competencias de la Comisión, el Parlamento Europeo o el Tribunal de Justicia son escasas. En el pilar comunitario, las decisiones se toman cada vez más por mayoría y el papel de las instituciones comunitarios es esencial. Con respecto al primer pilar, el comunitario, el TUE introduce importantes novedades:
· El reconocimiento de una Ciudadanía europea, que estudiaremos con detenimiento más adelante.
· El gran paso adelante: la Unión Económica y Monetaria (UEM). Se adoptó la decisión de crear una moneda única, que recibirá el nombre de EURO, para el 1 de noviembre de 1999. Se acordó un plan estructura en tres fases:
1. Iniciada en 1990, concluiría en 31 de diciembre de 1993 y su objetivo sería la plena liberalización de la circulación de capitales.
2. De 1 de enero de 1994 a 1 de enero de 1999. Los países miembros debían de coordinar sus políticas económicas para conseguir unos objetivos, fijados cuantitativamente y conocidos como "criterios de convergencia", de reducción de la inflación, de los tipos de interés y de las fluctuaciones del cambio entre las monedas europeas, y de control del déficit y la deuda pública. Los países que alcanzaran esos objetivos podrían pasar a la tercera fase. En el Consejo Europeo reunido en diciembre de 1995 en Madrid, se dio nombre definitivo a la nueva moneda única europea: EURO.
Billetes de Euro, la nueva moneda europea
3. A partir del 1 de enero de 1999. Creación de la moneda única, el Euro, fijación irreversible de su equivalencia con las monedas que participaran, y establecimiento de un Banco Central Europeo (BCE). Los países que accedieron en 1999 a lo que se ha denominado "zona euro" fueron once: España, Portugal, Italia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Francia, Alemania, Austria, Irlanda y Finlandia. Cuatro países: Grecia, Reino Unido, Dinamarca y Suecia, han quedado fuera del Euro.
El Tratado de la Unión consagra la búsqueda de la cohesión económico-social de las diversas regiones y países comunitarios como uno de los objetivos de la Unión. Para conseguirlo, se regula el denominado Fondo de Cohesión que proporcionaría una ayuda financiera "en los sectores del medio ambiente y de las redes europeas en materia de infraestructuras del transporte". Este fondo iba destinado a los estados miembros de la Unión que tuvieran un PNB per cápita inferior al 90% de la media europea y que llevaron a cabo "políticas de convergencia", es decir, de control de la inflación, tipos de interés, déficit y deuda pública. Estos países: España -el más beneficiado en términos absolutos-, Grecia, Portugal e Irlanda (que ha dejado de recibirlos tras superar su PNB per cápita el límite marcado), pasaron a ser conocidos como "países de la cohesión". En 1994, nacieron oficialmente los Fondos de Cohesión como una transferencia de recursos financieros entre los países prósperos y los menos prósperos.
El TUE también ha comportado un sensible avance en las competencias comunitarias en terrenos como la política económica y monetaria, la política industrial, las redes transeuropeas y la política de transportes, las políticas educativas, la protección a los consumidores, la investigación y el desarrollo tecnológico, la cooperación, y el medio ambiente. La Política Agraria Común (PAC), uno de los grandes temas pendientes de reforma, sigue absorbiendo ella sola más de la mitad del presupuesto comunitario.
El TUE aborda el tema de la educación general y de la formación profesional. Los estados miembros tienen responsabilidad exclusiva en los planes de estudios en la organización del sistema educativo. La tarea de la Comunidad se limita a promover la cooperación entre los estados en educación, apoyando y complementando las medidas adoptadas por cada país. La Unión Europea ha puesto en marcha diversos programas para fomentar esta cooperación, facilitando los contactos y el trabajo conjunto de alumnos y profesores europeos. El Programa Sócrates se centra en la educación no universitaria, el Leonardo da Vinci en la formación profesional, y el Erasmus en la educación superior.
En lo referente a las instituciones, el TUE introduce importantes novedades: el Parlamento aumenta sus poderes, el Consejo de Ministros pasa a denominarse Consejo de la Unión Europea, la Comisión recibe el nombre oficial de "Comisión de las Comunidades Europeas", el Tribunal de Justicia, el Tribunal de Cuentas y el Comité Económico y Social refuerzan sus competencias, se crea el Comité de las Regiones, de carácter consultivo, y se prevé la creación del Banco Central Europeo, al iniciarse la tercera fase de la unión económica y monetaria.
Como segundo pilar, basado en la cooperación entre los gobiernos, se estableció una Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) que permita emprender acciones comunes en materia de política exterior. El Consejo Europeo, donde se deben adoptar las decisiones por unanimidad, es el que define los principios y orientaciones generales de la PESC. En una declaración aneja al Tratado, los Estados miembros de la Unión Europea Occidental (UEO) reafirmaron el objetivo de construyendo esta organización por etapas, atribuyéndola, a largo plazo, el papel de convertirse en el componente defensivo de la Unión. La cruda realidad, en la forma del conflicto de la ex-Yugoslavia (Croacia, Bosnia, Kosovo) ha mostrado que la construcción de una política exterior y de defensa común en la UE es un objetivo a largo plazo. Los EE.UU. y la OTAN siguen siendo los grandes actores en este terreno, y los estados europeos tienen una voluntad política y una capacidad de maniobra aún muy débiles para llevar a cabo su propia política.
Matanza de albaneses por tropas serbias en Kosovo
El tercer pilar basado en la cooperación intergubernamental del TUE se basa en la Justicia y los Asuntos de Interior (JAI). Asuntos de interés común para todos los estados miembros como terrorismo, inmigración clandestina, política de asilo, tráfico de drogas, la delincuencia internacional, las aduanas y la cooperación judicial.
La creación de la Europol, germen de una futura policía europea, es una de las novedades más destacadas en este ámbito. Hay que señalar también en este terreno que en 1990 se firmó la denominada Convenio de Schengen, que desarrolla el Acuerdo de Schengen para construir una Europa comunitaria sin fronteras.
La ratificación del Tratado de Maastricht por los diversos parlamentos nacionales estuvo plagada de dificultades. El simbólico año de 1992, se vio ensombrecido por tres crisis que frenaron el impulso europeísta que había traído la firma en Maastricht del TUE el 7 de febrero de 1992:
· En primer lugar, Europa sufrió una grave y profunda crisis económica que disparó las tasas de desempleo. Los gobiernos y la opinión pública centraron su interés en estas cuestiones, dejando a un lado la construcción europea.
· En segundo lugar, hubo graves tensiones monetarios que pusieron en cuestión el Sistema Monetario Europeo y el objetivo de la unión económica y monetaria (UEM).
· En tercer lugar, la UE se mostró incapaz de implementar una política exterior y seguridad común en la crisis yugoslava, que había traído de nuevo la guerra al continente tras muchos años de paz.
En este ambiente tuvo lugar el primer proceso de ratificación en Dinamarca. Tras un referéndum, el NO al Tratado de Maastricht triunfó por una escasa diferencia de 50.000 votos. Un ola de "euroescepticismo" se extendió a los demás países. Sin embargo, las ratificaciones del Tratado fueron poco a poco produciéndose en los demás países. Francia, con un 51.4% de los votos a favor del SI fue la que ratificó en un referéndum de una forma más ajustada el TUE. Se inicio una negociación con Dinamarca, a la que se concedió un protocolo especial de lo que se denomina en la jerga comunitaria "opting out" (cláusula de exclusión), es decir, la posibilidad de no seguir a los demás miembros en lo referente a la tercera fase de la UEM (algo similar había conseguido Gran Bretaña al firmarse el TUE) y en todo lo relacionado con asuntos de Defensa. El 20 de mayo de 1993, el pueblo danés aprobó este acuerdo con 53.8% de votos favorables en un referéndum.
Jóvenes parisinos celebrando el triunfo del SÍ en el referéndum francés sobre el Tratado de Maastrich
El Tratado de Maastricht entró en vigor el 2 de Noviembre de 1993. En el Tratado se preveía su propia revisión, especialmente en todo lo referido a la reforma de las instituciones a la vista de las sucesivas ampliaciones de la Unión. El desarrollo de la Unión Europea (1993-1996) y la nueva ampliación a la "Europa de los Quince" (1995). En diciembre de 1994, concluyó el mandato de Jacques Delors com t o presidente de la Comisión. Su sustituto fue el ex-primer ministro luxemburgués, Jacques Santer.
Jacques Santer, presidente de la Comisión Europea (1996-1999). Tuvo que dimitir, junto a los demás comisarios, por un escándalo de corrupción
Pese a las dificultades por las que pasaba la Unión y la vertiginosa transformación del mundo en aquellos años, las candidaturas al ingreso en la Comunidad continuaron presentándose en Bruselas: Austria en 1989, Malta y Chipre en 1991, Finlandia, Noruega y Suiza en 1992, aunque esta última retiró su candidatura meses después tras un referéndum en el país helvético.
Las negociaciones con Austria, Suecia, Finlandia y Noruega se iniciaron en 1993, y fueron sencillas gracias al alto nivel de desarrollo económico de estos países. La ratificación de los Tratados se fue realizando en los cuatro países en 1994 y los ciudadanos de cada país fueron votando afirmativamente a la adhesión con la excepción de Noruega. Aquí, el NO a la Unión Europea triunfó con el 52.2% de los votos. Por segunda vez, el pueblo noruego se negaba a ingresar en la Comunidad.
La Europa de los Quince (1995)
El 1 de enero de 1995 se producía la cuarta ampliación de la Comunidad con la entrada de Austria, Finlandia y Suecia. Nacía la "Europa de los Quince". Tras seis meses de estudios de un "comité de sabios", dirigidos por el representante español Carlos Westendorp, en el Consejo de Turín, a inicios de 1996, se inició una conferencia cuya principal finalidad fue la elaboración de un nuevo tratado, que reformara el Tratado de Maastricht.
Con la unificación de la moneda, Europa espera incrementar, fortalecer y expandir su comercio. "Al inicio solamente participan cinco países (Alemania, Francia, España, Inglaterra e Italia) ; los demás se incorporaran en dos, tres y diez años posteriores, de acuerdo al grado de un desarrollo ; sin embargo, se espera que para el año dos mil diez todos estén regidos por una moneda única".
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